«Los hombres hemos aspirado desde la Antigüedad a crear seres artificiales. Durante siglos el arte y la tecnología han contribuido a alimentar la ilusión de que se trata de un anhelo realizable. Santiago Koval, en este sugerente y documentado libro, indaga con fina inteligencia el modo en que el cine de ciencia ficción, desde la fundacional Metrópolis de 1926, ha reflejado y ayudado a moldear el imaginario moderno sobre robots, androides, ciborgs y poshumanos, renovado por la aceleración del desarrollo tecnocientífico que se produjo a finales del siglo XX». Dr. Diego Levis
La tecnología es el motor del cambio humano. Su evolución marca el ritmo de las civilizaciones, pero su influjo solo asume verdadera fuerza cuando viene acompañado por otra capacidad humana, que la precede y condiciona a todo momento: la imaginación. La proyección imaginaria, expresada por lo general en la forma de discurso, es el verdadero engranaje del desarrollo del medio social. Combinadas, tecnología e imaginación, forman una poderosa usina de transformación de lo real que ha ejercido presión sobre la cultura desde la noche de los tiempos.
El desarrollo tecnocientífico regula los límites de lo realizable (lo que se puede hacer), el discurso imaginario, las fronteras de lo concebible (lo que se puede pensar). El uno y el otro, retroalimentados y articulados íntimamente por la trama infatigable de la historia, despiertan en el seno social fantasías y aspiraciones de realidad entre lo posible y lo pensable, que se despiertan una y otra vez en el ideario colectivo.
Jerry Jalava, 














A lo largo de los siglos los seres humanos nos hemos valido de diversos de dispositivos tecnológicos para mejorar, aumentar o regular nuestras capacidades. Hemos creado el vestido para protegernos del frío, del viento y del sol y por medio de herramientas e instrumentos creados por nosotros hemos aumentado artificialmente nuestra capacidad física para proveernos alimento y refugio. Mazas y martillos nos ayudan a golpear con mayor fuerza, anteojos con lentes de aumento nos permiten ver aquello que nuestra vista no alcanza distinguir con suficiente claridad, inventamos micrófonos y altavoces para potenciar nuestra voz, dentaduras postizas, brazos y piernas ortopédicas de creciente sofisticación técnica, audífonos y otras prótesis de diferentes tipos para reparar o mejorar artificialmente las funciones de un órgano o de un miembro de nuestro cuerpo (o parte de él).

Las Tecnologías Digitales constituyen el conjunto de Tecnologías de la Información y la Comunicación que atraviesan y conforman la llamada «Sociedad de la Información». Las TIC son el resultado de la combinación de tres factores: primero, la robotización de los procesos industriales por el cruce de las computadoras y la cibernética; segundo, la telemática, combinación entre telecomunicaciones y computadoras; en fin, la digitalización de la información (Levis 1999)-.



