Tecnologías Digitales y la Revolución de 1971

«Creo que podemos decir, sin exagerar, que la Revolución de la Tecnología de la Información, como revolución, nació en los 70».

Manuel Castells 
La era de la información (Alianza, 1997)

Las Tecnologías Digitales constituyen el conjunto de Tecnologías de la Información y la Comunicación que atraviesan y conforman la llamada «Sociedad de la Información». Las TIC son el resultado de la combinación de tres factores: primero, la robotización de los procesos industriales por el cruce de las computadoras y la cibernética; segundo, la telemática, combinación entre telecomunicaciones y computadoras; en fin, la digitalización de la información (Levis 1999)-.

Desde un punto de vista genealógico, es dable decir que las tecnologías digitales nacen a finales de los cuarenta; con todo, el origen de su gran revolución se puede ubicar sin duda a comienzos de los setenta (Castells 1997; Maldonado 1994). La década del setenta constituye un período fundamental en la historia de nuestro presente tecnológico al haber preparado el camino para la explosión global, décadas más tarde, de las tecnologías digitales. Como escribe Manuel Castells, “creo que podemos decir, sin exagerar, que la Revolución de la Tecnología de la Información, como revolución, nació en los 70” (Castells 1997, 70).

Las mayores innovaciones en tecnología electrónica, escribe Castells, son la primera computadora programable (1943), el transistor (1947) y el circuito integrado (1957). Con todo, “el gigantesco salto hacia adelante en la difusión de la microelectrónica en todas las máquinas fue en 1971 con la invención de Ted Hoff, ingeniero de Intel, del microprocesador” (Castells 1997, 68). “La llegada del microprocesador en 1971, con la capacidad de poner una computadora en un chip, dio vuelta al mundo de la electrónica, de hecho al mundo en sí” (Ibidem, 70).

La década del 70 se inició así, tecnológicamente, con la llegada en 1971 del primer microprocesador: “una minúscula placa cuadrada de silicio de 7 mm de lado que agrupaba 2300 transistores y resultó fundamental para la reducción del tamaño de las computadoras y para el aumento de su capacidad de procesamiento” (Levis 1999, 50). La aparición del microprocesador, elemento clave para el advenimiento de la microinformática y de la electronización de la vida cotidiana (surgimiento de los primeros ordenadores de uso personal), sentó las bases de un debate conceptual, especialmente en la prensa y en los ambientes contraculturales norteamericanos, acerca de la inminente llegada de una «revolución informática» (Ibidem).

Así, las nuevas tecnologías nacidas en los setenta “representaron un salto cualitativo hacia adelante en la difusión masiva de la tecnología en aplicaciones comerciales y civiles debido a su accesibilidad y su costo decreciente junto con una calidad creciente” (Castells 1997, 73). A partir de esta década, y con mayor énfasis durante la década de los 80 y los 90, la mayor miniaturización, la mayor especialización y el precio decreciente de los cada vez más poderosos chips hizo posible ubicarlos progresivamente en cada máquina de nuestra vida cotidiana (lavaplatos, micro-ondas, automóviles, etc.) (Ibidem).

Nacidas en los 70, las tecnologías digitales han llegado a transformar la realidad humana en diversos aspectos. “Al final del siglo veinte, estamos atravesando uno de esos raros intervalos en la historia. Un intervalo caracterizado por la transformación de nuestra «cultura material» por obra de un nuevo paradigma tecnológico organizado en torno a las tecnologías de la información” (Castells 1997, 55-56). El informe Nora/Minc, presentado al gobierno francés en 1978, sostiene que las consecuencias del proceso de informatización son de una magnitud mayor a las innovaciones que la precedieron, pues alcanza a todos los ámbitos de la actividad social (citado en Levis 1999, 77).

En efecto, el impacto de estas tecnologías en el entramado socio-cultural ha dado lugar a algunas metáforas (“era de la información”, “era post-industrial”, “era de la tecnología”, “sociedad de la información”, “sociedad del conocimiento”, “sociedad digital”, etc. (Doig 2000, 26-29), que sugieren la idea de una nueva etapa en la historia de la humanidad. En este sentido, el cambio «material» fue acompañado por un cambio «ideario» en el imaginario cultural, expresado en un nuevo modo de concebir al factor tecnológico.