Manual para la elaboración de trabajos académicos, segundo libro de Santiago Koval (Grupo Editorial Temas, 2011), es un texto introductorio al proceso de producción de conocimientos en el entorno universitario y académico. Se trata de un manual operativo de fundamentos teóricos y metodológicos, destinado a estudiantes que buscan introducirse en la elaboración de trabajos científicos y que precisan, para ello, de una guía de pautas claras y ordenadas acerca de sus etapas, procesos y modos de enunciación.

1. Introducción

La llegada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a partir de la década de 1970 produjo cambios de orden cualitativo en lo tecnológico realizable (lo que es técnicamente factible) y en lo tecnológico concebible (lo que es teóricamente pensable). Estas transformaciones se han expresado respectivamente en cambios de registro material y conceptual en nuestro espíritu de época, una nueva era en la historia de la humanidad signada por el uso cotidiano y natural de las tecnologías digitales. Tanto en el dominio de la ciencia real como en el de la ciencia ficción, los discursos relativos a la integración hombre-máquina, que discurren acerca de la fusión entre biología y tecnología, apuntan en conjunto a la idea de que las TIC darán lugar, en un punto cercano, a una singularidad tecnológica, punto histórico de inflexión y cambio trascendental expresado en la aparición de androides y poshumanos, figuras artificiales ontológicamente idénticas, e incluso superiores, a los seres originales en que se inspiran.

La revolución tecnológica iniciada con la llegada del microprocesador se ha consolidado en los años noventa a partir de la convergencia material y conceptual entre biología, ingeniería genética, electrónica e informática. La aplicación de regiones tecnológicas diversas al desarrollo de máquinas humanas y humanos mecánicos ha dado lugar a un régimen de nuevos desarrollos técnicos, expresado en el surgimiento de seres artificiales híbridos, a mitad de camino entre biología natural y tecnología cultural. Este conjunto de nuevas posibilidades ha ido transformando el horizonte narrativo de los discursos asociados a esta rama de desarrollo, alimentando conforme a ello las fantasías y aspiraciones de realidad en los centros de investigación más influyentes del planeta. La mayoría de estos centros se ubican en universidades e institutos especializados en robótica, cibernética, nanotecnología, ingeniería genética, biotecnología, informática, etc., y sus autores y principales promotores son mayormente inventores y especialistas en tecnologías de punta que han participado desde hace años en el desarrollo de las técnicas sobre las que ahora reflexionan.

“No hay duda de que nos estamos aproximando a ese umbral crítico más allá del cual la ‘perfección de la ilusión’ se niega a sí misma, puesto que si la ilusión ya no se puede distinguir de la realidad no puede imaginarse ninguna ulterior perfección de la ilusión.”

Tomás Maldonado
Lo real y lo virtual

El conjunto de innovaciones técnicas que se ha dado en llamar Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), cuyo impacto a partir de los 70 ha dado lugar a la idea de un salto cualitativo en la evolución de la cultura, comenzó, a partir de esa misma época, gradual pero intensamente, a alterar las posibilidades de producción de imágenes. Siguiendo a Tomás Maldonado, las nuevas tecnologías, al potenciar y superar las posibilidades manuales de producción, propician la elaboración de figuras de alta fidelidad y de sorprendente realismo (Maldonado 1994, 55). Las representaciones de lo real alcanzan en nuestra era una “prodigiosa verdad realista” a raíz de la incorporación de las nuevas tecnologías digitales (Ibidem, 56). Las tecnologías ensanchan cualitativamente las capacidades de producción icónica promoviendo lo que Maldonado llama la «perfección de la ilusión».

Hiperrealismo digital - La perfección de la ilusión

Con todo, la contribución de las tecnologías digitales de producción icónica no sólo radica en su enorme capacidad para reproducir lo real, sino también, y quizá principalmente, en su extraordinaria capacidad para producirlo. Como escribe Román Gubern, “[l]a gran novedad de la imagen digital radica en que no es una tecnología de la reproducción, sino de la producción, y mientras que la imagen fotoquímica postulaba «esto fue así», la imagen anóptica de la infografía afirma «esto es así»” (Gubern 1996, 147). Así, en esta línea de pensamiento, Levis afirma que las técnicas digitales trasladan el poder del simulacro (copia sin original) a niveles de intensidad sin precedentes: “[e]l hecho de que sepamos que una imagen fotorrealista, de un naturalismo perfecto y preciso, puede representar algo que jamás se ha materializado delante del objetivo de una cámara, modifica la manera de mirar las imágenes como testimonio de aquello que ha sucedido o existido” (Levis 2001, 13). Y en palabras de Alain Renaud, “[…] las producciones de imágenes […] numéricas […] desarrollan […] una situación iconográfica completamente nueva: la Imagen Informática ya no es el término visible de un corte o de un encuadre óptico que manifiesta, por proyección […], una esencia objetiva atribuida anticipadamente al mundo y revelada por la mirada de un Sujeto universal y soberano” (Renaud 1990, 23).

La condición poshumana La condición poshumana (Santiago Koval, Editorial Cinema, 2008) es una invitación a conocer el futuro de […]

Equipo editorial Santiago Koval (Buenos Aires, 1981) Doctorando en Ciencias Sociales en la Universidad de Buenos Aires. Magister […]

Methodos es un instituto de capacitación en línea que ofrece recursos pedagógicos de metodología y redacción a la comunidad académica hispanohablante. Su amplia oferta de cursos, talleres y manuales tiene como principal objetivo proporcionar, con niveles de excelencia y estándares de calidad, los conocimientos, técnicas y herramientas necesarios para la elaboración de textos científicos, académicos, profesionales y administrativos.

Ponencia publicada en las 6tas jornadas de jóvenes investigadores del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Número 75. 10, 11 y 12 de noviembre 2011. ISSN 2250-4486. http://iigg.sociales.uba.ar/2011/11/07/6jji/

Por Santiago Koval.

Abstract

Ciencia real y ciencia ficción han construido durante los últimos años mundos posibles presentados como técnicamente probables, que no hacen otra cosa que retomar y reformular mitos tan antiguos como la humanidad misma. En particular, nuestros mitos contemporáneos giran alrededor de la idea de que las fronteras que separan al hombre de sus productos tecnológicos se irán perdiendo, hasta desaparecer, en el futuro cercano. En este nuevo orden de cosas, las nociones tradicionales de máquina y ser humano, día a día más cercanas, empiezan a perder sus atributos distintivos y resultan cada vez más homogéneas. En el punto extremo de las parábolas del discurso científico, la mente humana, máxima expresión de la capacidad organizativa de la naturaleza, se iguala al cerebro artificial, máximo estandarte de la capacidad creativa de la cultura. La búsqueda del Algoritmo de Dios, aquel conjunto finito claramente definible por fórmulas matemáticas que, con reminiscencias bíblicas, Dios usó en la noche de los tiempos para crear la mente humana, se presenta, así, como el más fuerte desafío al momento de intentar recrear, por el camino tecnológico, el secreto máximo de la existencia en un sustrato artificial.

1. Introducción

En los últimos años, el cine digital ha contribuido en gran medida con los avances que el cine clásico exigía para su progreso. Sin embargo, varios especialistas definen a este cine como autor un retroceso en la industria, que podría tener como consecuencia el fin de la misma. Tomando como punto de partida estas dos posturas podemos preguntarnos:

¿Podrá el cine digital en un futuro ser la causa del progreso y la solución ideal para las problemáticas cinematográficas o, por el contrario, dará origen a una “muerte” en el cine tradicional de película de celuloide?

Este  interrogante nos lleva a dos respuestas completamente desiguales. Por un lado se puede afirmar el próximo y positivo avance en el cine mediante las tecnologías digitales, mientras que por el otro contrariamente, se hablaría de un deterioro en el cine que abriría las puertas al fin de su esencia. Entretanto, la hipótesis de este trabajo sostendrá la primera postura debido a los exitosos resultados obtenidos por las tecnologías digitales en el campo cinematográfico durante los últimos treinta años, como así también a sus dificultades para imitar ciertas características del cine tradicional.