La vida es un fenómeno extremadamente infrecuente en el Universo, y más aun lo es la emergencia de especies inteligentes creadoras de tecnología. A tal punto, que no resulta inconcebible pensar que la Tierra pueda ser el único planeta donde surgió una civilización tecnológica.

Este artículo busca demostrar que la apropiación social de nuestros dispositivos técnicos podría estar actualizando antiguas pulsiones relativas a una zombificación del ser humano. De manera que, en principio, podría sostenerse que una de las figuras que permiten describir al individuo contemporáneo es la del tecnozombi o zombi tecnológico, vale decir, un sujeto que, a raíz del vínculo intimista que establece con la tecnología, desarrolla rasgos y características que lo aproximan al imaginario zombi.

En diversos lugares e inquisiciones, podemos encontrar menciones al concepto de simulacro, a veces llamado simulación o hiperrealidad en la obra borgeana, sobre todo, en sus textos narrativos y ensayístico-ficcionales. Para Baudrillard, lo irrepresentable del juego borgeano entre la cartografía equivalente al original es, precisamente, lo imposible de diferenciar en el clima espacio-temporal contemporáneo, pues, mediante la tecnificación de los dispositivos de realidad, es la misma referencialidad como lugar de esencia, centro o fuente, la que se ha extraviado en un vacío imposible de rastrear.

¿Causan las TIC problemas en los vínculos y en la comunicación? ¿Existe una nueva forma de relacionarse que enriquece las relaciones interpersonales? Por un lado, las TIC son herramientas que facilitan el contacto permanente con el otro y a la vez dificultan el encuentro cuerpo a cuerpo; por otro, el uso responsable de las TIC permite la comunicación en todos sus sentidos, amplía su alcance y mantiene el encuentro interpersonal.

A continuación, se presenta una definición de cuatro conceptos clave de la teoría de Eliseo Verón (Buenos Aires, 1935 – 2014), semiólogo argentino que dedicó su reflexión al análisis de los procesos sociales que intervienen en la producción de sentido. En particular, definimos aquí los conceptos de operaciones, poder, efecto ideológico y efecto de cientificidad.

Ponencia publicada en las 6tas jornadas de jóvenes investigadores del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Número 75. 10, 11 y 12 de noviembre 2011. ISSN 2250-4486. http://iigg.sociales.uba.ar/2011/11/07/6jji/

Por Santiago Koval.

Abstract

Ciencia real y ciencia ficción han construido durante los últimos años mundos posibles presentados como técnicamente probables, que no hacen otra cosa que retomar y reformular mitos tan antiguos como la humanidad misma. En particular, nuestros mitos contemporáneos giran alrededor de la idea de que las fronteras que separan al hombre de sus productos tecnológicos se irán perdiendo, hasta desaparecer, en el futuro cercano. En este nuevo orden de cosas, las nociones tradicionales de máquina y ser humano, día a día más cercanas, empiezan a perder sus atributos distintivos y resultan cada vez más homogéneas. En el punto extremo de las parábolas del discurso científico, la mente humana, máxima expresión de la capacidad organizativa de la naturaleza, se iguala al cerebro artificial, máximo estandarte de la capacidad creativa de la cultura. La búsqueda del Algoritmo de Dios, aquel conjunto finito claramente definible por fórmulas matemáticas que, con reminiscencias bíblicas, Dios usó en la noche de los tiempos para crear la mente humana, se presenta, así, como el más fuerte desafío al momento de intentar recrear, por el camino tecnológico, el secreto máximo de la existencia en un sustrato artificial.

 

I. INTRODUCCIÓN

Este trabajo se propone abordar cuestiones esenciales a la filosofía de la comunicación tomando como eje algunas nociones teóricas de Ludwig Wittgenstein. Específicamente, se trata de arrojar una nueva mirada a la filosofía de Wittgenstein en general, y a su disolución gramatical de problemas metafísicos en particular, planteando sus contribuciones esenciales y haciendo hincapié en los escenarios que se abren a partir de ellas y en el papel que juega, en este proceso, la imaginación. Asimismo, se se consideraran algunos problemas que surgen de sus reflexiones acerca del dolor a la luz de los nuevos descubrimientos de la ciencia médica.

Para el propósito de esta discusión hemos dividido el ensayo en cuatro capítulos o apartados: en primer lugar, un examen de la derivación del argumento analítico del ‘solipsismo increible’ a partir del dualismo cartesiano Äußeres/Inneres; en segundo lugar, un estudio de la disolución gramatical wittgensteineana del argumento solipsista; tercero, un análisis del concepto de imaginación en Wittgenstein y en Peter Nagel; en fin, una reflexión acerca del dolor en Wittgenstein a la luz de la noción multidimensional del dolor propuesto por John Bonica y John Loeser. Tal es, pues, el itinerario que proponemos al lector en estas páginas.

A pesar de haber nacido hace casi 400 años, René Descartes, en su Meditaciones Metafísicas, planteó el modelo dualista que ha dominado el pensamiento occidental desde su época hasta nuestros días.