
Disertación de Santiago Koval en la presentación del libro Manual para la elaboración de trabajos académicos. Investigar y redactar en el ámbito universitario (Grupo Editorial Temas, 2011), celebrada en la Universidad Argentina de la Empresa el 26 de septiembre de 2011.
Buenas noches, gracias por su presencia. Voy a comenzar mi charla hablando un poco acerca de mis motivaciones para escribir este libro, un texto que quiero escribir hace varios años. Cuando estudiaba y empecé mi carrera de grado comencé a leer textos teóricos sobre diversos temas como sociología, comunicación, filosofía, etc. y cuando los leía me daba cuenta de que había como dos niveles de discurso. Un primer nivel del contenido puramente dicho, es decir lo que el autor quería decir, el fondo (es lo que se conoce en semiótica como el “enunciado”); y un segundo nivel, el de la forma, es decir aquello que el autor usa como mecanismos argumentativos para decir lo que quería decir (lo que se llama “enunciación”). Y si bien el enunciado era importante y era en definitiva lo que era necesario conocer para aprobar las materias, empecé a preocuparme también por la enunciación. Y con el tiempo empecé a anotar y registrar las distintas herramientas metadiscursivas (o sea, esas partes o fragmentos del discurso que hablan acerca del mismo discurso) que usaban diversos autores para apoyar sus ideas. Por suerte, nos hicieron leer a grandes autores y escritores como Merton, Marx, Durheim, Foucault, entre muchos otros, que usaban grandes mecanismos de argumentación y entonces fui aprendiendo a reconocer las formas que tenían estos pensadores para defender lo que querían defender. Con el tiempo nos pidieron muchos trabajos escritos y eso me llevó a poder aplicar estos mecanismos de la enunciación a la generación de un discurso propio, cosa que nunca es fácil. Después de varios años de pequeños trabajos hice mi tesis y tuve que leer a Eco, Sabino y otros para entender cómo se hace una tesis. Porque para hacer una tesis hace falta manejar no solo el tema, sino además la forma en que dicho tema puede ser defendido a lo largo de casi 100 páginas.


En 1969, hace 40 años, se creaba Arpanet, el embrión del cual algunos años después nacería Internet. En aquel año todavía no existían las computadoras personales ni los videojuegos, y el sociologo francés Alain Tourraine comenzaba a hablar de “Sociedad de la Información” . Apenas cinco años después, hace 35 años, las primeras videoconsolas de juegos de Atari comenzan a entrar en los hogares. Por entonces se seguía hablando de sociedad de la información. Las computadoras seguían estando lejos de la vida cotidiana de las personas.
El ensayo de 

