Jep Gambardella (un enorme Tony Servillo) tiene a Roma a sus pies: Roma, ciudad imperio, un estado del alma, a decir de Fellini. A sus 65, Jep ha vivido toda una vida. Bon vivant, alegre, encantador y galante; amante del buen beber y del buen comer, y del buen el sexo, en todas sus formas. En sus caminatas de madrugada por el cauce del Tiber, Jep se enamorará, una y otra vez, de la sencilla y poderosa belleza de la vida.