¿Daremos lugar en algún punto de nuestra evolución técnica a humanos-mecánicos y a máquinas-humanas de manera que la idea que tenemos hoy de ser humano ya no tenga sentido?

Ponencia publicada en las 6tas jornadas de jóvenes investigadores del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Número 75. 10, 11 y 12 de noviembre 2011. ISSN 2250-4486. http://iigg.sociales.uba.ar/2011/11/07/6jji/

Por Santiago Koval.

Abstract

Ciencia real y ciencia ficción han construido durante los últimos años mundos posibles presentados como técnicamente probables, que no hacen otra cosa que retomar y reformular mitos tan antiguos como la humanidad misma. En particular, nuestros mitos contemporáneos giran alrededor de la idea de que las fronteras que separan al hombre de sus productos tecnológicos se irán perdiendo, hasta desaparecer, en el futuro cercano. En este nuevo orden de cosas, las nociones tradicionales de máquina y ser humano, día a día más cercanas, empiezan a perder sus atributos distintivos y resultan cada vez más homogéneas. En el punto extremo de las parábolas del discurso científico, la mente humana, máxima expresión de la capacidad organizativa de la naturaleza, se iguala al cerebro artificial, máximo estandarte de la capacidad creativa de la cultura. La búsqueda del Algoritmo de Dios, aquel conjunto finito claramente definible por fórmulas matemáticas que, con reminiscencias bíblicas, Dios usó en la noche de los tiempos para crear la mente humana, se presenta, así, como el más fuerte desafío al momento de intentar recrear, por el camino tecnológico, el secreto máximo de la existencia en un sustrato artificial.

1. Introducción

La llegada de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a partir de la década de 1970 produjo cambios de orden cualitativo en lo tecnológico realizable (lo que es técnicamente factible) y en lo tecnológico concebible (lo que es teóricamente pensable). Estas transformaciones se han expresado respectivamente en cambios de registro material y conceptual en nuestro espíritu de época, una nueva era en la historia de la humanidad signada por el uso cotidiano y natural de las tecnologías digitales. Tanto en el dominio de la ciencia real como en el de la ciencia ficción, los discursos relativos a la integración hombre-máquina, que discurren acerca de la fusión entre biología y tecnología, apuntan en conjunto a la idea de que las TIC darán lugar, en un punto cercano, a una singularidad tecnológica, punto histórico de inflexión y cambio trascendental expresado en la aparición de androides y poshumanos, figuras artificiales ontológicamente idénticas, e incluso superiores, a los seres originales en que se inspiran.

La revolución tecnológica iniciada con la llegada del microprocesador se ha consolidado en los años noventa a partir de la convergencia material y conceptual entre biología, ingeniería genética, electrónica e informática. La aplicación de regiones tecnológicas diversas al desarrollo de máquinas humanas y humanos mecánicos ha dado lugar a un régimen de nuevos desarrollos técnicos, expresado en el surgimiento de seres artificiales híbridos, a mitad de camino entre biología natural y tecnología cultural. Este conjunto de nuevas posibilidades ha ido transformando el horizonte narrativo de los discursos asociados a esta rama de desarrollo, alimentando conforme a ello las fantasías y aspiraciones de realidad en los centros de investigación más influyentes del planeta. La mayoría de estos centros se ubican en universidades e institutos especializados en robótica, cibernética, nanotecnología, ingeniería genética, biotecnología, informática, etc., y sus autores y principales promotores son mayormente inventores y especialistas en tecnologías de punta que han participado desde hace años en el desarrollo de las técnicas sobre las que ahora reflexionan.

Theodore Berger y su equipo del Departamento de Ingenieria de la escuela USC Viterbi han desarrollado una memoria artificial diseñada para roedores que es capaz de restaurar la capacidad de formar memoria a largo plazo.

En su experimiento, Berger y su equipo bloquearon la capacidad que tienen las ratas para formar memorias a largo plazo utilizando agentes farmacológicos que interrumpen el circuito nervioso que comunica las dos subregiones del hipocampo (la CA3 y la CA1, cuya interacción permite genera recuerdos a largo plazo).

Con los circuitos bloqueados, las ratas no lograban recordar qué palanca debían mover para recibir una cierta recompensa, o solo podían hacerlo entre 5 y 10 segundos.

Seguidamente, los investigadores insertaron en las mismas ratas un sistema de hipocampo artificial (una prótesis nerviosa, a modo de microchip, que hace las veces de hiupocampo y que permite la interacción entre las subregiones CA3 y CA1)  a fin de duplicar el patrón de la interacción entre ambas subregiones. La capacidad a largo plazo de la memoria regresó automáticamente con la activación del dispositivo electrónico.

1. Introducción

En los últimos años, el cine digital ha contribuido en gran medida con los avances que el cine clásico exigía para su progreso. Sin embargo, varios especialistas definen a este cine como autor un retroceso en la industria, que podría tener como consecuencia el fin de la misma. Tomando como punto de partida estas dos posturas podemos preguntarnos:

¿Podrá el cine digital en un futuro ser la causa del progreso y la solución ideal para las problemáticas cinematográficas o, por el contrario, dará origen a una “muerte” en el cine tradicional de película de celuloide?

Este  interrogante nos lleva a dos respuestas completamente desiguales. Por un lado se puede afirmar el próximo y positivo avance en el cine mediante las tecnologías digitales, mientras que por el otro contrariamente, se hablaría de un deterioro en el cine que abriría las puertas al fin de su esencia. Entretanto, la hipótesis de este trabajo sostendrá la primera postura debido a los exitosos resultados obtenidos por las tecnologías digitales en el campo cinematográfico durante los últimos treinta años, como así también a sus dificultades para imitar ciertas características del cine tradicional.