La semiosis social según Eliseo Verón

Eliseo Verón (Buenos Aires, 1935 – 2014) fue un filósofo y semiólogo argentino que realizó enormes aportes en el campo de estudio de las ciencias de la comunicación. Licenciado en filosofía por la Universidad de Buenos Aires y Doctor de Estado por la Universidad de París VIII Vincennes-Saint-Denis. Fue discípulo de Claude Lévi-Strauss en el Laboratorio de Antropología Social del Collège de France y estudió junto a Roland Barthes en la École pratique des hautes études. Se presenta aquí su Teoría de los Discursos Sociales, esquema conceptual que ofrece valiosas herramientas teórico-metodológicas para el abordaje de los procesos sociales de significación.

Breve aclaración inicial

Eliseo Verón (1993) se propone construir una teoría que explique el funcionamiento de los discursos en sociedad, que aclare sus modos de generación, de recepción y de análisis, que explique su circulación social y que dé cuenta, a un tiempo, de la trascendencia que tiene la dimensión discursiva en la construcción social de lo real. Para ello, recupera el modelo ternario del signo propuesto por Charles Peirce y lo aplica, trasponiéndolo, a la red interdiscursiva infinita que compone la semiosis social.

El modelo de Verón encuentra su ejemplo arquetípico en la circulación del conocimiento científico. En la producción discursiva de la ciencia, los textos de determinados autores, temporalmente anteriores, son usados por otros autores como condiciones de producción o como objetos de análisis para la generación de nuevos discursos, que a su vez serán usados por otros autores, y así sucesivamente. Así, la construcción social de lo real tiene lugar discursivamente a partir del encastramiento de discursos anidados infinitamente a través de una producción histórica y colaborativa de sentido.

Discursos sociales

Existen dos grandes herencias históricas del signo: de un lado, la saussureana, que plantea un modelo binario o digital (significado/significante), que reenvía a modelos dualistas anteriores; de otro, el pensamiento ternario o tricotómico de la significación de Peirce (Interpretante/Signo/Objeto) y de Frege (Sinn/Zeichen/Bedeutung). La primera corriente, que dio lugar en los años 60 a la semiología francesa, corresponde a un estudio estructural de la cultura basado sobre el modelo de la lengua y constituye, en tanto, el surgimiento de la lingüística como ciencia de la lengua. La segunda, que se identifica con la semiótica anglosajona, permanece ajena a la lingüística y tiene aspiraciones empiristas: al ampliar los fenómenos de la producción de sentido más allá de la emisión consciente (humana) de mensajes, se propone como clasificación ontológica de los signos naturales/culturales presentes en la bioesfera/semioesfera.

Dos herencias del signo

El surgimiento, en los años 70, del concepto de discurso y, por añadidura, el de la teoría de los discursos sociales, supone según Verón tres superaciones conceptuales: primero, el discurso es autónomo respecto de la lingüística, en tanto que se sitúa en un nivel superior de análisis, pero guarda con ella, sin embargo, una relación de mutua articulación; segundo, abre la posibilidad a un pensamiento ternario sobre la significación, que incluye el polo del interpretante (punto de vista) y da lugar, en tanto, a la noción de productividad de sentido; tercero, abre el análisis a dimensiones olvidadas por la tradición francesa, a saber: la materialidad del sentido y la construcción de lo real en la red de la semiosis. A partir de esta triple superación, la teoría de los discursos funda su vocación traslingüística.

El sentido como producción discursiva

Los fenómenos de sentido: (i) aparecen bajo la forma de conglomerados de materias significantes y (ii) remiten al funcionamiento de la red semiótica, entendida como sistema productivo. El análisis de la red semiótica (de sus tres posiciones funcionales: operaciones/discurso/representaciones) implica una fragmentación del sentido producido a partir de una extracción segmentada operada dentro del proceso semiótico infinito que tiene lugar socialmente. El analista accede a estados, que la fragmentación transforma en productos, que están cargados de huellas generadas por el sistema productivo del que surgen. Así, el trabajo del análisis, sintetiza Verón, consiste en la reconstrucción de procesos a partir del estudio de las huellas presentes en los productos.

La teoría de los discursos sociales descansa sobre una doble hipótesis de los modos de funcionamiento de la semiosis social (entendida como la dimensión significante de los fenómenos sociales): de un lado, toda producción de sentido es social (es decir, todo proceso significante descansa sobre condiciones sociales de producción); de otro, todo fenómeno social contiene un proceso de producción de sentido (es decir, todo funcionamiento social tiene una dimensión significante constitutiva).

Este doble anclaje (del sentido en lo social y de lo social en el sentido) solo asume relevancia si se sitúa en el nivel de los funcionamientos discursivos, esto es, si se considera la producción de sentido como eminentemente discursiva. Esto quiere decir que es solo en el nivel de la discursividad donde el sentido manifiesta sus determinaciones sociales y los fenómenos sociales develan su dimensión significante.

La teoría de la producción de sentido es, por tanto, uno de los capítulos fundamentales de una teoría sociológica: es en la semiosis donde se construye la realidad de lo social. De este modo, sostiene Verón, el análisis de los discursos sociales abre el camino al estudio de la construcción social de lo real.

Toda producción de sentido tiene una manifestación material. Esta materialidad es el punto de partida de todo estudio empírico de la producción de sentido. Partimos de paquetes de materias sensibles investidas de sentido, productos identificables sobre un soporte material (texto, imagen, cuerpo, etc.) que son fragmentos de la semiosis. Lo que llamamos discurso, por ende, es una configuración espacio-temporal de sentido.

La teoría de los discursos sociales

Las condiciones productivas de los discursos sociales tienen que ver (i) con las determinaciones que restringen su generación (las condiciones de producción) y (ii) con las determinaciones que limitan su recepción (las condiciones de reconocimiento). Entre estos dos conjuntos de restricciones, circulan los discursos sociales en la red semiótica.

Una consecuencia de este punto de partida es que un objeto significante dado no es inmanente ni puede analizarse aisladamente: debe entrar siempre en relación con sus condiciones productivas. El análisis de los discursos, así, consiste en la descripción de las huellas de las condiciones productivas, sean las que tienen que ver con su generación o con su recepción. Un objeto significante, en sí mismo, admite una multiplicidad de análisis y lecturas: solo deviene legible en relación con algo que no está en el objeto mismo, es decir, con criterios que se deben explicitar y que tienen que ver con sus condiciones productivas (sea en producción o en reconocimiento).

Los objetos que interesan al análisis de los discursos, por lo tanto, son sistemas de relaciones que todo producto significante mantiene con sus condiciones de generación y con sus condiciones de reconocimiento. Esta distinción entre ambos tipos de condiciones es puramente metodológica y no ontológica: tanto de un lado como del otro de la semiosis, tenemos siempre discursos cargados de sentido.

Para abordar la semiosis social por medio del análisis, hay que tener en cuenta que existen, de uno y otro lado, reglas de generación y reglas de lectura: en el primer caso, se habla de gramáticas de producción y, en el segundo, de gramáticas de reconocimiento. Las reglas que componen estas gramáticas describen operaciones de asignación de sentido: estas operaciones consisten en la búsqueda de marcas presentes en la materia significante. Se habla de marcas cuando la relación entre las propiedades significantes y sus condiciones productivas no es clara; en cambio, se habla de huellas cuando la relación queda claramente establecida.

La semiosis social infinita

Tanto desde un punto de vista sincrónico como diacrónico, la semiosis social es una red significante infinita. En todos sus niveles, tiene la forma de una estructura de encastramientos. En este sentido, la producción de conocimiento por parte de un sujeto no puede separarse de una red social de sentido de la cual forma parte: el conocimiento (por ejemplo, la ciencia) es un efecto de sentido cuya naturaleza solo puede ser aclarada si se sitúa en la red infinita de discursos entrelazados. El conocimiento, ubicado en el interior de esta red semiótica, es un fenómeno intersticial. El sujeto no es el soporte de ese saber, en tanto que solo hay conocimiento cuando el discurso del sujeto se encuentra “atenazado” entre sus condiciones discursivas de producción (que él efectúa) y sus condiciones discursivas de reconocimiento (que él abre y que dependen, siguiendo a Peirce, de lo “que será más tarde”).

 Esquema de relaciones triádicas de la red discursiva

Esquema de relaciones triádicas de la red discursiva

Este modelo contiene dos veces el gráfico triádico de Peirce. Considerado en relación con sus condiciones productivas de producción, (Di) es el interpretante de estas condiciones y lo es en la medida en que constituye a (Oi) como su objeto. Considerado en relación con sus condiciones productivas de reconocimiento, (Di) es signo de su objeto y R(Di) deviene interpretante. Si se toma en cuenta aisladamente la relación binaria (Di)-(Oi), (Oi) es objeto inmediato del  discurso (Di). Pero insertado en la relación triádica [P(Di)-(O)-(Di)], (O) es objeto dinámico, ya que esto significa que hay otros discursos que hablan de mi objeto y, por tanto, que mi objeto desborda (excede) mi discurso. Permaneciendo prisionero de esta clausura semiótica, reencuentro, concluye Verón, en la red interdiscursiva, el espesor de lo “real”.

La pretensión del analista de los discursos sociales es, justamente, escapar por un momento de esta red interdiscursiva al tomar a los discursos analizados como objetos (Oi)  y no como condiciones de producción P(Oi) ni como discursos en sí mismos (Di). Es decir, generar un discurso de análisis que funcione como metadiscurso del discurso-objeto analizado.

Bibliografía

Verón, Eliseo. 1993. La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad. Barcelona: Editoral Gedisa.