Tecnoadicción: ¿puede la tecnología ser tan dañina como las drogas?

Imagen de Steve Cutts.

Por Tomás Converti*

Introducción

“La presencia ubicua de la pantalla electrónica es el rasgo característico de la sociedad contemporánea” (Levis Diego, 2012, p.1). Gran parte de la población mundial ya no puede imaginarse una vida sin la presencia de las nuevas tecnologías. Tanto en Argentina como en muchos otros países del mundo, pasó a ser algo cotidiano ver que las personas no están atentas al mundo real sino que cada uno vive en su propio mundo interactuando constantemente con sus pequeñas pantallas electrónicas que guardan en sus carteras o bolsillos, como si su vida dependiera de éstas. Justamente de esto nos habla Flichy (2006) al afirmar que la matriz tecnológica acentuó o potenció nuestra tendencia social preexistente del Individualismo Conectado: cada ser humano es una célula autónoma a la que le interesan únicamente sus asuntos, pero a la misma vez busca estar siempre interconectado con otros a través de la Red (impersonalmente). Por este motivo, como explica Santiago Koval[1] en “La condición humana en la era tecnocientífica. Deseos necesidades y representaciones sociales”, la idea de determinismo tecnológico (la técnica determina a la sociedad) es entonces desacertada o errónea. En realidad, son las sociedades las que a partir de sus necesidades y/o tendencias preexistentes prefiguran las características y usos de la tecnología. A su vez, ésta última puede generar cambios o modificar en algún aspecto a la sociedad, encontrándonos de esta forma con un vínculo dialéctico de mutuo condicionamiento entre ambas partes.

Ahora bien, ¿no se han preguntado si les estamos dando a las nuevas tecnologías una utilización que responde verdaderamente a nuestras necesidades o si nos hemos convertido en tecnoadictos? ¿Somos capaces de controlarlas o la situación ya es irreversible? Sin lugar a dudas, Internet y/o los nuevos dispositivos electrónicos nos dieron acceso a un mundo nuevo de posibilidades abriéndonos las puertas a una enorme cantidad de conocimiento y entretenimiento. Sin embargo, también es cierto que el excesivo uso de celulares, computadoras, videojuegos, etc. puede generar graves problemas; numerosas evidencias apuntan a que su uso desmedido puede causar depresión, pánico, compulsión y en los casos más graves, episodios psicóticos.[2]

El objetivo principal de este ensayo es analizar las ventajas y desventajas del uso de las nuevas tecnologías buscando reconocer si efectivamente éstas nos brindan numerosos beneficios y al mismo tiempo pueden generar una dependencia insana similar a la producida por las drogas.

La adicción a la tecnología y sus graves consecuencias

La tecnología se convirtió para muchos en un elemento indispensable para vivir, por lo que se la puede considerar una extensión de nuestro cuerpo. Igual que los adictos con las drogas, no podemos dejar de “consumirla” constantemente. Cuando cualquier dispositivo electrónico nos da un indicio de que nos ha llegado un mensaje, no podemos resistir la tentación de leerlo inmediatamente. De hecho, a veces nuestra mente se imagina que nuestro dispositivo sonó o vibró y no es así; esto es a lo que los científicos denominan “síndrome de vibración fantasma”. El término fue por primera vez mencionado por neurólogos de la Universidad de Maryland, quienes en su estudio concluyeron que un ochenta por ciento de los usuarios frecuentes de dispositivos móviles lo habían experimentado.

Numerosos expertos señalan que la conexión continua con la tecnología está alterando el funcionamiento de nuestra mente. Comenzando con los más pequeños, Susan Greenfield (2006), científica inglesa directora de la Royal Institution, explica que las dificultades de muchos niños y adolescentes para concentrarse y comunicarse interpersonalmente, tienen que ver con el excesivo tiempo que pasan frente a las computadoras.

Algunos creen que el uso intensivo de la tecnología, además de generar problemas de salud (tal cual lo hacen las drogas), pueden conducir a conductas inesperadas y hasta violentas. Como escribe Santander Castro Alejandro[3]: “El amplio uso de los celulares y de Internet ha dado lugar a nuevas modalidades de violencia y acoso” (Santander, 2012, p.12). Santander explica que muchos adolescentes manejan excelentemente las nuevas tecnologías y algunos de ellos las utilizan para abusar de sus compañeros, víctimas entre las cuales se encuentran casos de profunda depresión y hasta de suicidio.[4]

En su libro iDisorder, el psicólogo Larry Rosen de la Universidad Estatal de California, afirma que una cantidad importante de personas de diferentes países están permanentemente atentas a sus dispositivos electrónicos y dejan de lado al mundo físico, analógico o real. Estos aparatos se convierten así en lo que el especialista denomina: objetos de obsesión. Su preocupación es que estos usuarios que pasan demasiado tiempo pendientes de sus dispositivos, presentan perfiles compulsivos más notorios. Es entonces que Rosen pregunta y a la vez responde: “Are you a compulsive technology user? Are you constantly checking your e-mail, your messages, or your voice mail? If so, you are not alone.”[5] (Rosen, 2012, p.49)

Debido a la facilidad y rapidez con la cual se puede acceder a información a través de Internet, ésta se ha convertido en el nuevo médico para muchas personas. A través de diferentes sitios web, se puede obtener información sobre signos y síntomas sufridos e incorrectamente asociarlos con diversas y peligrosas enfermedades. De esta manera, aumenta el miedo irracional a padecer alguna de esas enfermedades sin ningún tipo de criterio médico fiable. A esto se lo conoce con el término “cibercondria”, acuñado por Ryen White y Eric Horvitz de Microsoft Research.[6]

Betsy Sparrow, Liu Jenny y Daniel Wegner (2011), investigadores de las Universidades de Columbia, de Wisconsin-Madison y de Harvard, describieron el fenómeno conocido como “Efecto Google”. Ellos explican que la facilidad de acceso a la información a través de buscadores, principalmente a través de Google, ha provocado un cambio en la capacidad de retención de la memoria. Se tiende a olvidar la información debido a que se considera a Internet como una gran memoria externa, dejando de existir la necesidad de almacenar información internamente ya que con un simple “click” en cualquiera de nuestros dispositivos electrónicos con acceso a la Red,  todo está disponible. “The Internet has become a primary form of external or transactive memory, where information is stored collectively outside ourselves.”[7] (Sparrow, Jenny y Wegner, 2011, p.1)

Ingrid Nieves Durán (2014), de la Universidad de Puerto Rico, nos explica lo qué es la “nomofobia”. Esta es la abreviatura de “no mobile phobia” y se trata del miedo o la fobia a salir a la calle sin el dispositivo móvil (o a quedarse sin batería o cobertura). La instructora Durán explica que el constante uso del celular puede generar una fuerte adicción, la cual lleva a las personas a tener en todo momento el celular en las manos y a estar contantemente conectados para sentirse seguros. “Existen personas que logran liberarse de sus adicciones; para otras, es más difícil. Sin duda, la tecnología hace más fácil la vida, pero también tiene su lado perjudicial” (Durán, 2014, p.180)

Mundo nuevo gracias a la tecnología

Por otro lado existen profesionales que dicen que no debemos dramatizar, considerando que los efectos de la tecnología son muy diferentes a los de las drogas. De hecho, algunos de ellos nos hablan acerca de los beneficios que ésta nos puede brindar. Por ejemplo, Sergio Balardini[8] nos cuenta que las nuevas tecnologías “modificaron radicalmente el campo del trabajo, la productividad, la gestión, exigiendo nuevos saberes de mayor calificación” (Balardini, 2002, p.12). Más aún, Balardini nos comunica que numerosos científicos indican que gracias a la tecnología estamos cada vez más informados y disponemos de mejores sistemas de comunicación.

En su libro Cibernética y Sociedad, Norbert Wiener (1988), considera que el universo es contingente y se basa en la probabilidad, la incertidumbre y la duda. Explica que éste tiende a la entropía, a la desorganización y a la destrucción. Sin embargo, comenta que hay sistemas que tienden a lo contrario, tal es el caso de la cibernética: ciencia que tiende a luchar contra la entropía buscando que la información logre circular libremente por sistemas cibernéticos gracias a la tecnología. Por ello, podríamos decir que la cibernética le dio fundamento al desarrollo de la tecnología; se considera a la misma como un elemento positivo para el universo, el cual colabora o brinda su ayuda para lograr el sueño de “libertad informacional”.

Por su parte, Gary Small[9], plantea que si somos capaces de utilizar la tecnología correctamente, esta puede agudizar ciertas habilidades cognitivas; entre las cuales podemos aprender a reaccionar más rápido ante estímulos visuales, mejorar diversas formas de atención y desarrollar una mayor destreza para elegir minuciosamente y rápidamente entre una gran cantidad de información.

Concentrándonos ahora en el ámbito de la enseñanza, tres miembros de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Vigo coinciden en que las nuevas tecnologías juegan un papel decisivo en el proceso de enseñanza y de aprendizaje de las Universidades ya que estas “hacen referencia a la inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, elevados parámetros de calidad de imagen y sonido, digitalización,influencia sobre los procesos más que sobre los productos, automatización, interconexión y diversidad” (Ferro Soto , Martínez Senra y Otero Neira, 2009, p.3)

María Luisa Carrió Pastor de la Universidad Politécnica de Valencia (2007), también nos cuenta acerca de las ventajas de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo, más precisamente en el aprendizaje colaborativo, en el cual cada integrante de un grupo participa, es líder y hace su aporte para llegar a un acuerdo respecto de un tema. El aprendizaje colaborativo se beneficia con las nuevas tecnologías ya que como explica Calzadilla (2001) en “Aprendizaje colaborativo y tecnologías de la información y la comunicación”: estimulan la comunicación interpersonal posibilitando el intercambio de información y el diálogo entre todas las personas implicadas en el proceso; permiten un rápido y fácil acceso a información y contenidos; se puede realizar un seguimiento constante del progreso de los integrantes del grupo (lo cual era imposible anteriormente ya que la transmisión de la información era muy lenta).[10]

En el artículo “Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Actividad Física y al Deporte”, publicado en la Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche, se informa que el amplio impulso tecnológico también está brindando sus ventajas en el ámbito deportivo. Hacen referencia a la tecnología aplicada a la investigación en biomecánica y aplicada a la investigación biomédica. En primer lugar, presentan las cinco técnicas habituales en la investigación biomecánica  (electromiografía, goniometría electrónica, modelos matemáticos computarizados, fotogrametría y dinamometría con plataforma de fuerzas) y en la segunda parte del documento describen qué son los microchips de ADN, para qué sirven y cuáles fueron sus resultados en el ámbito de la actividad física y el deporte.[11]

Conclusión

Para concluir, diremos que ambas hipótesis fueron comprobadas a partir de expertos consultados. Si bien es cierto que las nuevas tecnologías nos dan acceso a una interminable cantidad de información y entretenimiento facilitándonos el trabajo en diversos ámbitos, también es cierto el hecho de que el uso excesivo e incorrecto de las tecnologías puede generar graves problemas de salud y/o conductas perjudiciales para la convivencia así como: una dependencia insana similar a la producida por las drogas, tal cual nos preguntábamos en la introducción.

Por el lado de las ventajas, en este ensayo observamos que las nuevas tecnologías brindan, o pueden llegar a brindar (si las utilizamos correctamente), beneficios en el ámbito del trabajo y la gestión, en el desarrollo cognitivo, en el educativo, en el de la salud y en el deporte. Por el lado de sus desventajas, hicimos referencia a los conceptos “síndrome de vibración fantasma”, “cibercondria”, “efecto google” y “nomofobia”. Observamos también que la conexión continua con la tecnología altera el funcionamiento de nuestra mente (generando una amplia gama de conflictos de diferentes niveles) y que dicho excesivo uso de los dispositivos electrónicos y de Internet ha dado lugar a nuevas formas de violencia y acoso.

Consideramos que a pesar de que las tabletas, celulares y computadoras ya forman parte del paisaje cotidiano (por lo cual algunos consideran que nos estamos perdiendo vivir el mundo que hay más allá de las pantallas electrónicas), al fin y al cabo, es deseable que logremos controlar y dominar a las nuevas tecnologías en nuestro beneficio y a favor de toda la humanidad y su diversidad contextual.

Si bien reconocemos las virtudes y riesgos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, estamos convencidos de que los encuentros personales, cara a cara con otros, continúan siendo insustituibles porque, en esencia, somos seres sociales y culturales.

* Ensayo escrito en 2014 por Tomás Converti para la materia Taller Multimedia, que dicto en la carrera Gestión de Medios y Entretenimiento, de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE, 2014).

Imagen de Steve Cutts.

Bibliografía

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      • Calsadilla M.E. (Universidad Pedagógica Experimental Libertador). 2001. “Aprendizaje colaborativo y tecnologías de la información y la comunicación”. En: Revista Iberoamericana de Educación. ISSN: 1681-5653. Disponible en: <http://aprendizajesemivirtual-ese.com.mx/mat/proy_investigacion_protocolo/GONZALEZ_BECERRA_IVAN_ARTURO/texto/1%20El%20Aprendizaje%20con%20las%20TICs.pdf>
      • Carrió Pastor, María Luisa (Universidad Politécnica de Valencia, España). 2007. “Ventajas del uso de la tecnología en el aprendizaje colaborativo”. En: Revista Iberoamericana de Educación. ISSN: 1681-5653. Disponible en <http://www.rieoei.org/deloslectores/1640Carrio.pdf>
      • Durán Nieves Ingrid (Universidad de Puerto Rico). 2014. “Tecnologías y su impacto en el entorno social y empresarial: Nomofobia y Phubbing”. En: Revista APEC. Volumen 30. ISSN: 2151-5794. Disponible en: <http://apecpr.org/wp-content/uploads/2012/10/Revista-APEC-Volumen-30-2014.pdf#page=186>
      • Ferro Soto Carlos, Martínez Senra Ana Isabel y Otero Neira María Carmen (Universidad de Vigo). 2009. “Ventajas del uso de las TICs en el proceso de enseñanza-aprendizaje desde la óptica de los docentes Universitarios españoles”. En: Revista Electrónica de Tecnología Educativa. Núm. 29. EDUTEC. Disponible en: <http://edutec.rediris.es/Revelec2/Revelec29/articulos_n29_pdf/5Edutec-E_Ferro-Martinez-Otero_n29.pdf>
      • Flichy, Patrice. Julio/ Septiembre 2006. “El individualismo conectado. Entre la técnica digital y la sociedad”. En: Telos núm. 68.
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      • Levis, Diego. 2012. La pantalla ubicua y el espejo de la bruja de Blancanieves. Revisando algunas ideas e intuiciones dichas y escritas en los últimos 15 años. Disponible en: <http://diegolevis.com.ar/secciones/Articulos/pantallablancanieves.pdf>
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      • Wiener, N. 1988 [1950]. “Prólogo: la idea de un universo contingente” e “Historia de la cibernética”. En: Cibernética y Sociedad. Editorial Sudamericana: Buenos Aires

Notas

[1] Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Magister en Investigación de Mercado y Data Mining, consultor en comunicación y nuevas tecnologías y actual profesor de la Universidad Argentina de la Empresa.

[2] En el desarrollo de este ensayo, vamos a reafirmar ambas posturas respecto a Internet y las nuevas tecnologías a partir de estudios realizados por expertos.

[3]  Licenciado en Gestión Educativa por la Universidad del Aconcagua, Mendoza, Argentina. Psicopedagogo institucional por la Universidad Católica Argentina (UCA), especializado en gestión de la convivencia social y escolar. Profesor titular de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UCA). Coordinador general del observatorio de la Convivencia Escolar (PUCA). Integrante de la Cátedra UNESCO de Juventud, Educación y Sociedad (UCB, Brasil)

[4] Para más información, léase Hernández Prados, María Ángeles  y Solano Fernández, Isabel María. 2007. “Ciberbullying, un problema de acoso escolar”. Publicado en RIED. Disponible en: <http://ried.utpl.edu.ec/images/pdfs/ciberbullyng.pdf>

[5] Traducido al castellano: “¿Eres un usuario tecnológico compulsivo? ¿Estas constantemente revisando tu e-mail, tus mensajes o tu correo de voz? Si es así, no estás solo”

[6] Para más información, léase: White R.W. y Horvitz E. 2009. Cyberchondria: Studies of the escalation of medical concerns in Web search. Disponible en <http://research.microsoft.com/en-us/um/people/ryenw/papers/whitetois2009.pdf>

[7] Traducido al castellano: “Internet se convirtió en una forma principal de memoria externa o transactiva, donde la información está almacenada colectivamente fuera de nosotros mismos.”

[8] Director de Proyectos en Fundación Friedrich Ebert (2005-Presente), Docente e Investigador en FLACSO (1994-Presente), Coordinador Grupo de Trabajo sobre Juventud en CLACSO (1997-2003), Asesor Parlamentario en Honorable Cámara de Diputados de la Nación (1995-1999), Asesor Constituyente en Convención Nacional Constituyente (1994)

[9] Neurobiólogo estadounidense, experto en funcionamiento cerebral y comportamiento, Director el Centro de Investigación de Memoria y Envejecimiento del Instituto Semel de Neurociencia y Comportamiento Humano de la Universidad UCLA.

[10] Para obtener más información de los beneficios tecnológicos en aprendizaje colaborativo léase: Calsadilla M.E. (Universidad Pedagógica Experimental Libertador). 2001. “Aprendizaje colaborativo y tecnologías de la información y la comunicación”. En: Revista Iberoamericana de Educación.

[11] Para más información, léase: Moya, R.M; Vera García, F.J; López Elvira, J.L;  Aracil Marco, A; Reina Vaillo, R; Gutiérrez Aguilar, O. y Paredez Ortiz, J. 2007. “Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Actividad Física y al Deporte”. En: Revista de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche.  Disponible en: <http://revistasocialesyjuridicas.files.wordpress.com/2010/09/02-tm-08.pdf>