Uncut Gems: raid endoscópico a la naturaleza humana

Uncut Gems (Diamantes en bruto, Benny y Josh Safdie, 2020)

Por Santiago Koval.

Los hermanos Josh y Benny Safdie crean con Uncut Gems una atmósfera brutal, oscura y desalmada, que muestra desde dentro la podredumbre de un sistema capitalista raído en sus vísceras por el dinero y la ambición. Una joya cinematográfica, un rara avis en épocas de fast food y emociones pasajeras.

El ritmo narrativo es frenético y vertiginoso, eléctrico y nervioso, un raid endoscópico al interior más íntimo y cavernoso de Howard Ratner (Adam Sandler), un joyero judío surgido del mismísimo corazón del Diamond District de Nueva York, adicto al juego y a las apuestas deportivas, exitista y egocéntrico, dramático y explosivo.

La vida de Howard es trágica, insípida e inhumana. Sus sueños de éxito arrastran con todo. Sus parejas, sus hijos, sus relaciones amorosas, sus amigos y colegas, sus empleados. En su vida, nada importa salvo sus deseos espontáneos, la avidez de sus entrañas, aquello que dicta, a cada segundo, su voluble voluntad.

Acosado por sus perseguidores, a lo Cortázar, con sus noches insomnes de Johnny Carter, Howard será siempre imprevisible y desbordante, una bomba de tiempo a punto de estallar en su viaje impostergable a la autodestrucción.
Con ecos de The Killing of a Chinese Bookie (John Cassavetes, 1976) y de After Hours (Martin Scorsese, 1985), el periplo del héroe será aquí el de una circunnavegación, según la vieja receta de la tragedia griega: un ir incesante a un destino marcado por el deseo de trascendencia, y un volver inevitable, cruel y violento, al vacío de la existencia.

Párrafo aparte merecen, por un lado, la compleja y extraordinaria actuación de Adam Sandler (a quien habíamos visto brillar, por su despliegue dramático, en la excéntrica Punch-Drunk Love, de 2002) y, por otro, la banda sonora –psicodélica, electrónica, sempiterna– del genio de Daniel Lopatin, músico experimental conocido como Oneohtrix Point Never, radicado en Brooklyn.